miércoles, 10 de octubre de 2012

ARTICULISTA INVITADO Francisco Rangel Cáceres “Lecciones de liderazgo”. Responsabilidad de quien lo escribe.

Rompiendo paradigmas, un líder abierto al cambio. 

Con seguridad, han escuchado la frase tan trillada, “la ceguera de taller no nos permite mejorar el área de trabajo”, la productividad o superar a la competencia. Esta frase es una realidad del mundo laboral, e inclusive, en cualquier campo de la vida moderna. 

Es posible que alguien piense, - yo no tengo ese problema, sólo a algunos les sucede-, sin embargo, permítame decirles que es un problema común, la ceguera de taller es un excelente ejemplo de un esquema mental o un paradigma de la sociedad moderna, por esa razón, existen tantos errores, accidentes, pérdidas económicas, baja productividad y falta de competitividad en las organizaciones, lo cual, repercute en la competitividad de los países. 

Veamos alrededor de nuestro entorno, por citar sólo un ejemplo, cuantas veces escuchamos, para qué te esfuerzas, no vale la pena, no reconocen nuestro trabajo, mejor haz como que trabajas, y las personas se dejan llevar por la corriente. 

Esta postura de las personas genera a través del tiempo esquemas mentales, que se convierten en vicios, ocasionando severos daños a la imagen y a la economía del país. O bien, sí usted es una persona que tiene que ver con la vida académica, cuántas veces ha visto en los equipos de trabajo de la escuela, cuando se les asigna alguna tarea, algún integrante del equipo, piense o inclusive lo diga, que sea otra persona la que realice el trabajo, al final me incluyen en la lista y tengo mi calificación. 

Todo es tan normal que se arraiga un paradigma de tal forma, que si alguien en el equipo exige que si no se trabajó por igual, no se les de la misma calificación en el proyecto, esto, es mal visto por los jóvenes, ya que el esquema mental, es que sólo algunos trabajan, y terminan relegando a los jóvenes que no están de acuerdo con los malos hábitos o los vicios. 

Con base en lo anterior, podemos decir que los paradigmas se construyen por la costumbre de ver o hacer las cosas, casi siempre de la misma manera, y cuando aparece algo diferente y la persona desea desplazar lo que ya existe en su mente, entra en conflicto y le es muy difícil cambiarlo o remplazarlo. 

Por lo que, el líder debe estar listo y preparado para aceptar nuevas propuestas, o buscar alternativas que sean innovadoras y le permitan mejorar continuamente, tanto en lo personal como en lo profesional, ya que, la práctica permanente y sistemática generará un liderazgo innovador y creativo, fomentando en su gente el hábito de ver más allá de lo ordinario. 

 Estimados amigos: no porque nos haya dado buenos resultados durante años la forma de hacer las cosas de la misma manera, no quiere decir que no existan otras formas de hacer las cosas, incluso mejor de cómo las hemos venido haciendo, les invito a que fomentemos una disposición al cambio, una renovación de paradigmas permanentemente.