miércoles, 5 de diciembre de 2012

Columna del Dr. Fidel Herrera Beltrán. Un pacto por México


Se han cumplido cinco días de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, y ya se notan cambios sustantivos en la forma de hacer política y abordar los temas de la agenda nacional. La mayoría ciudadana ha depositado su confianza en un hombre que tiene experiencia probada en los asuntos públicos y que ha integrado un equipo de gobierno calificado y comprometido con el objetivo de elevar la calidad de vida de los mexicanos. 

Las expectativas son altas. Resaltan de manera especial los cinco ejes que definió el Presidente durante su primer discurso en Palacio Nacional. Le asiste la razón al situar la recuperación de la paz como la primera tarea que deberá atender su administración; lograrlo requerirá de la redefinición de la estrategia de seguridad y la participación de los tres órdenes de gobierno para combatir la impunidad y garantizar el acceso a la justicia. 

Muy importante resulta el objetivo de lograr un México más incluyente y democrático; un país que se sienta orgulloso de su sistema educativo y garantice el acceso a la prosperidad y desarrollo para todos. La reforma educativa es de la mayor relevancia si lo que buscamos es insertarnos en las sociedades de la información y el conocimiento. 

Como medida inmediata tenemos que acortar la distancia que actualmente presentamos con los rangos de aprovechamiento escolar que tienen nuestros socios de la OCDE. Del mismo modo, el mensaje del Ejecutivo respecto del combate a la pobreza fue contundente: México avanza en su desarrollo en dos velocidades que son irreconciliables. 

La primera se aprecia con nitidez en el crecimiento dinámico del sector exportador industrial y maquilador; y otra muy distinta prevalece, particularmente en el campo, donde el atraso y la pobreza aflige a millones de mexicanos. Realidad inaceptable que debe modificarse. Para lograrlo es necesario reconocer que la acción eficiente de las instituciones públicas es condición necesaria, pero insuficiente, para abatir este flagelo. 

El nuevo enfoque de políticas públicas debe acompañarse de la participación ciudadana para reconstruir el sentido de corresponsabilidad entre gobierno y sociedad, al tiempo de fortalecer la apertura y transparencia en su funcionamiento. Y es que hoy tenemos la oportunidad histórica de hacer las cosas de manera diferente, de transformar al país con las reformas fundamentales que el desarrollo de México demanda; debemos actuar sin pretextos ni egoísmos. 

Para beneficio de todos, esta noción es compartida por el Presidente y por las fuerzas políticas más representativas en el Congreso de la Unión, que con gran responsabilidad y sentido de patria, firmaron el Pacto por México. Con este gesto de unidad, la clase política demuestra que es posible conciliar una visión compartida para transformar al país sin distingo de colores ni filiaciones partidistas. 

El Pacto por México ha puesto por escrito las aspiraciones que la sociedad en su conjunto tiene cifradas para los próximos años: fortalecer al Estado mexicano; garantizar la democratización de la economía y la política, así como la aplicación eficaz de los derechos sociales. 

Hay que pasar la página, y abrir la puerta a todos aquellos que con su talento e imaginación están dispuestos a trabajar por un mejor país. Como sociedad debemos renovar nuestro pacto social; como pueblo redefinir nuestros compromisos, y como nación, participar de la construcción un nuevo proyecto incluyente y plural. Se nota que el nuevo gobierno comenzó y que la atención a las prioridades de la agenda política, ya está en marcha. Enhorabuena.